Muchos profesores universitarios optan por continuar en activo hasta el final del curso académico cuando cumplen los 70 años. Es una decisión lógica: permite terminar las clases, cumplir con los compromisos docentes y percibir unos meses más de salario antes de jubilarse.
Pero existe una circunstancia poco conocida que puede convertir esta decisión en una sorpresa desagradable.
El problema de los seis meses
La jubilación demorada permite, con carácter general, elegir entre tres opciones:
- Un incremento permanente de la pensión.
- Un pago único en forma de capital.
- Una modalidad mixta que combina una cantidad inicial y una mejora de la pensión.
Para muchas personas, la modalidad mixta es especialmente atractiva porque combina liquidez inmediata y una pensión más elevada.
Sin embargo, la normativa actual establece una limitación: cuando la demora reconocida incluye una fracción superior a seis meses e inferior a un año, la modalidad mixta queda excluida.
La paradoja de los profesores universitarios
Cuando el profesorado alarga su carrera docente hasta los 70 años, se encuentran que no pueden elegir libremente cualquier fecha de jubilación. En la práctica, las opciones suelen reducirse a dos:
- Jubilarse el día que cumplen los 70 años.
- O continuar hasta el final del curso académico, el 31 de agosto.
Esto genera una situación paradójica. Un profesor que cumple 70 años en febrero y decide terminar el curso puede superar por pocos días el límite de los seis meses que impide acceder a la modalidad mixta.
Lo más sorprendente es que no existe la posibilidad de elegir una fecha intermedia que permita terminar gran parte del curso y, al mismo tiempo, conservar esta opción.
Cuando acabar el curso puede costar dinero
La consecuencia es que algunos profesores se ven obligados a escoger entre dos alternativas:
- Jubilarse el día de su cumpleaños y renunciar a varios meses de salario.
- O continuar hasta el 31 de agosto y perder la posibilidad de acogerse a la modalidad mixta de la jubilación demorada.
En algunos casos, esta diferencia puede representar miles de euros.
Por ello es fundamental que cualquier profesor universitario que se acerque a los 70 años solicite información detallada sobre las consecuencias económicas de cada opción antes de tomar una decisión
Porque, a veces, no es la demora de cinco años la que determina el resultado final, sino unos pocos días que el profesor ni siquiera tiene posibilidad de evitar.