La Administración ha convocado la Mesa General de Negociación para tratar la jornada de 35 horas a solicitud de UGT. Sin embargo, la sesión ha servido más para señalar la falta de previsión de aquellos que subscribieron hace menos de un mes un calendario de negociación sin incluir este punto, que para avanzar realmente. Si le sumamos que han presentado una propuesta improvisada la tarde de antes, la Administración ha tenido el escenario perfecto para su estrategia.

La jornada “normal”

La Administración, ignorando la realidad de la jornada de su plantilla, afirma con cinismo institucional que la jornada «normal» en la UPV ya es de 35 horas, y que la de 37,5 horas corresponde a la completa o «exclusiva». Los datos desmontan este relato:

  • PTGAS: El 90% tiene jornada de 37,5 horas.
  • PI: La inmensa mayoría del personal a tiempo completo tiene un contrato de 37,5 horas.
  • PDI: Todo el personal a tiempo completo tiene una jornada de 37,5 horas.

Además, el rectorado pretende diluir los derechos ya conquistados en el Plan Concilia (Navidad, Pascua o reducción de verano) para sostener que ya se cumplen las 35 horas. Con este argumento, bloquea la negociación a la espera de cálculos del cómputo anual, ignorando que la propuesta de STEPV es clara: 30 minutos menos al día.

Una reivindicación justa

STEPV legitima esta exigencia en la pérdida de poder adquisitivo acumulada (más del 17% desde 2007) y en la viabilidad demostrada por experiencias como la jornada de 4 días del Ayuntamiento de València en el 2023. A pesar de esto, la Administración se enroca en reclamar los cálculos que le convienen.

Mientras tanto, temas vitales continúan en el tintero: OEP, normativa de bolsas, complementos de inglés, el POL o la promoción en plazas barradas.

Polipropaganda

Por si no hubiera bastante, el Gerente, que no ha estado en una mesa de negociación en años, se dedica a hacer propaganda a toda la plantilla (estén subscritos a su cuenta o no) pocos minutos después de la sesión, mientras se censuran las comunicaciones sindicales. Es la «libertad de expresión» al estilo del equipo de Capilla.

Queremos en tiempo lo que nos han quitado en dinero.