Tu, sí … si no estas embarazada.

El pasado fin de semana se ha podido leer en varios diarios una noticia relacionada con la UPV y con su política de contratación de mujeres embarazadas.

Es curioso ver como una universidad pública invierte recursos y dinero para aplicar sus principios, en concreto el de perseguir “la efectividad del principio de igualdad entre mujeres y hombres, así como garantizar la igualdad de oportunidades y no discriminación por razones de sexo, orientación sexual, raza, religión, discapacidad o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

Parece que ni el Rector, Francisco Mora, ni Rosa Puchades, Vicerectora de Responsabilidad Social, Cooperación y Deporte, ‘estructura bajo la cual se encuadran l’Escola d’Estiu, la Unidad de Igualdad y el Centro de Salud, encuentran contradicción alguna en denegar un contrato a una mujer, que por derecho de bolsa le corresponde, sin ningún otro motivo que el de encontrarse en estado de gestación de 25 semanas.

Para justificar su exclusión se ha confeccionado un informe inverosímil en el que, sin pensárselo dos veces, alegan que la embarazada estará sometida al estrés que provocan los padres de los niños, a decibelios nocivos (nocivos sólo para ella) y a la imposibilidad de disfrutar del aire acondicionado en todo momento. Concluyen diciendo, de una forma no menos elegante, que se niegan a adaptar cualquier puesto de trabajo, excepto si se dan cuenta cuando ya está contratada. Lamentablemente, en el siglo XXI y en universidad puntera, la solución para ejercer el derecho al trabajo, es la de ocultar la tripa. Toda una demostración de intenciones.

Admítelo Francisco; los ránkings de “prestigio” te importan mucho más que los «ránkings» de principios.

Tu, no… embarazada. Aquí no entra cualquiera.