Ayer explicábamos que nuestra productividad no se mide por el trabajo que hacemos, sino por las encuestas de satisfacción de la unidad a la que estamos adscritos.
Pero el sistema aún esconde otra perversión: puedes mejorar los resultados y acabar cobrando menos.
Capítulo 2. La perversión del «juego de suma cero»: ¿somos el burro que persigue una zanahoria?
La bolsa presupuestaria destinada a la productividad variable es un fondo cerrado. Es decir, la cantidad total que se reparte es limitada, independientemente de cuánto mejoren los resultados de las unidades.
Esto convierte el reparto en un juego de suma cero: lo que ganan unos, lo pierden otros.
¿Qué significa esto en la práctica?
Que, aunque tu unidad mantenga o mejore sus resultados de excelencia respecto al año anterior, si la media del resto de unidades sube más, tú puedes acabar cobrando menos.
Es la clásica dinámica del burro que persigue la zanahoria: un esfuerzo constante que no garantiza mantener la retribución.
Y aún hay una contradicción más: cuando una unidad alcanza la excelencia, prácticamente no tiene margen para mejorar, pero sí que puede perder dinero si las otras unidades siguen progresando.
En definitiva, el sistema puede penalizarte económicamente incluso cuando haces las cosas mejor.
Y tú, ¿consideras justo un sistema en el que mejorar los resultados no garantiza mantener lo que cobras?
Mañana, capítulo 3: Si la productividad depende de la misma encuesta, ¿por qué los jefes siempre cobran más?
Desde STEPV queremos conocer tu opinión sobre el sistema y qué mejoras aportarías.
Si quieres leer el capítulo anterior, lo encontrarás en nuestro blog: capítulo 1