Ya ha empezado el curso y, como era de esperar, el milagro de la multiplicación de los espacios no se ha producido. Antes del ‘verano os hablábamos de l’overbooking en los laboratorios. Pues bien, ha llegado septiembre, el momento de subir al avión, y ¡sorpresa! Los pasajeros están en la puerta y los asientos continúan sin existir. Lo que pasa es que no somos un avión, somos la mejor Politécnica. No son pasajeros, son el estudiantado. No son asientos, son nuestros espacios de docencia.

El papel (y la cuenta bancaria de la Universidad) lo aguanta todo, pero las paredes de los laboratorios no se estiran. El Rectorado ha vendido todas las entradas, pero en un acto de «brillantez» en la gestión, se ha escondido en los despachos y nos ha dejado a los docentes haciendo de porteros de discoteca en la puerta del laboratorio: «Tú pasas, tú no, que superamos el aforo y la normativa de seguridad no nos deja.»

Nos envían a primera línea sin medios. Se obliga al profesorado a dar la cara ante el estudiantado que ha pagado su matrícula, explicandoles que no caben de forma segura en el lugar donde se supone que deben de aprender. Todo esto mientras asumimos el riesgo de ser los únicos responsables legales si ocurre algún accidente por meter a presión más gente de la permitida en los planes de seguridad.

¿Cuál es la estrategia institucional? ¿Que el profesorado asuma la culpa del colapso? Que el alumnado haga las prácticas por TEAMS desde el pasillo?

Ya basta de delegar la incompetencia. Si venden «excelencia», que la doten de medios. Exigimos soluciones reales y espacios seguros. Y si no, invitamos al Rectorado a venir la primera semana de prácticas a la puerta del laboratorio a explicar a los estudiantes por qué han pagado por un asiento invisible.

Por una Universidad Pública, de Calidad y en Valencià, donde cabemos todas, y donde cabemos seguras.

STEPV