En los últimos años se ha desplegado un conjunto de decisiones que han favorecido la sustitución progresiva de la plantilla por personal “externo” (por decirlo suavemente), a menudo mediante procedimientos poco transparentes y difícilmente recurribles.
Este proceso cuestiona la valía del PTGAS y limita sus oportunidades de promoción, con la connivencia (si no impulso) de la gerencia y el rectorado. Además, resulta difícil de aceptar que, mientras el personal propio acredita méritos y experiencia, otros avancen por criterios difíciles de explicar.
SETAS como metáfora
A partir de las propuestas de la primera asamblea hemos titulado la campaña “Las setas en la UPV” porque, como las setas, este proceso ha crecido rápidamente, sin control y ocupando espacios que no le corresponden. Proponemos llevar un lazo rojo con puntos blancos porque evoca la Amanita muscaria, una seta aparentemente atractiva pero altamente tóxica: una metáfora de un modelo de gestión que puede parecer inofensivo, pero que nos devuelve a prácticas que creíamos superadas en la universidad.