Cuatro plazas de técnico A1 de Administración General. Cuatro. Con oferta pública de empleo, con negociación previa y con todos los requisitos cumplidos. Hace tres años exactos que existen.

¿Y qué ha hecho la UPV? Nada. No ha convocado la oposición. Las ha dejado morir.

El resultado es grave: al haber pasado el plazo legal, estas plazas se han perdido. Y si ahora se quieren recuperar, habrá que hacerlo a expensas de la tasa de reposición de 2026, sustituyéndolas por otras cuatro plazas. Es decir, se pone en peligro esa oferta que estabas esperando.

La derivada

Y todavía más: estas plazas tenían que ir incluidas con las de la OPE de 2025, con un total de 13 plazas entre promoción interna y acceso libre. Pero como que las ofertas se acumulan y no se convocan, todo apunta que el resultado será, una vez más, el retraso de todo el proceso.

¿Creéis que esto hubiera pasado con el PDI? Siempre pagamos el pato el PTGAS… Toca’t el nas!

El análisis

No sabemos si esto responde a una desidia institucional flagrante o a una estrategia calculada. Lo que sí que sabemos es que, después de un esfuerzo colectivo para llegar a una oferta, cuando todo está acordado, la Administración hace su jugada maestra: deja caer las plazas, sin ninguna explicación y sin asumir responsabilidades.

Eso sí: cuando se trata de activar el colocómetro, entonces no hay retrasos ni olvidos. Todo va rodado. Sin dilaciones, sin excusas, sin “se nos ha pasado el plazo”.

Explicadlo a los compañeros. Lucid el lazo de protesta. Paremos esta política de recursos humanos.

Porque sí: estamos hartos. Muy hartos.