La Inspección de Trabajo ha identificado varias deficiencias graves en la gestión de la emergencia provocada por la DANA en la UPV, tal como habíamos denunciado desde STEPV.
1.ª deficiencia: No se convocó el comité de autoprotección.
Como exige el protocolo, este comité tiene representación de los trabajadores, que no se pudo ejercer. Con menos nivel de alerta se ha convocado y justo aquel día no.
2.ª deficiencia: Ni el rector ni ninguna de las personas que tomaron las decisiones tienen la formación que exige el plan de autoprotección.
¿Cómo se puede afirmar que la gestión ha sido buena si ni siquiera se ha dedicado tiempo a estudiar qué hay que hacer? ¿En manos de quienes estamos?
3.ª deficiencia: Control de presencia en el campus.
La universidad no ha aportado datos sobre el personal que estaba trabajando la tarde del 29 de octubre.
La universidad tiene un registro con nuestros horarios, los días que teletrabajamos, cuando nos ausentamos y cuando estamos de permisos, aun así, afirma que no tiene control de presencia.
Además, la administración había preguntado, expresamente, a los responsables CDIS sobre la hora de salida de esa tarde, pero esta información tampoco ha sido aportada.
Ahora la inspección insta a la implantación de un sistema de fichaje, y desde STEPV nos cuestionamos si la administración ha provocado esta situación para justificar el fichaje y culpar a otros.
4.ª deficiencia: Investigación de un accidente laboral
La Inspección concluye, textualmente, que la gestión de la emergencia “falló” y que, al menos, una trabajadora ”quedó expuesta a la inundación”.
Recuerda que los accidentes “in itinere” son responsabilidad de la empresa y que, en casos de avisos rojo y naranja como los de aquella jornada, se tienen que garantizar condiciones seguras de acceso al puesto de trabajo.
Para postre: La Inspección de Trabajo subraya que se tiene que librar una copia de su informe a los delegados de prevención de manera inmediata. Sin embargo, el informe, datado el 16 de diciembre, no se nos ha hecho llegar hasta ahora…
La valoración final queda en manos de todo el mundo
¿Cuántas deficiencias hacen falta para calificar una gestión de mala? Lo que está claro es que la actuación en este caso ha estado, como mínimo, llena de deficiencias. Las lamentables declaraciones del rector durante el Claustro, insinuando que quién se quedó en el campus lo hizo por voluntad propia, se descalifican por sí solas.