El azar (y el temporal que obligó a posponer esta jornada) ha querido que hoy coincidan dos fechas cargadas de significado: el Día Escolar de la No-violencia y la Paz y una jornada de 75 años de la ocupación de Palestina.

Hoy hablamos de Palestina, pero en el mundo hay innumerables conflictos armados, ocupaciones y vulneraciones de derechos humanos de los cuales a menudo ni siquiera tenemos conocimiento.

Ante esta realidad, hay que preguntarse qué papel estamos jugando desde la universidad. No basta con publicar cuatro noticias de maquillaje ni con declaraciones vacías que solo sirven para tranquilizar conciencias. La universidad no puede limitarse a observar: tiene que asumir una responsabilidad activa, crítica y coherente con los valores que dice defender.

El 10 de octubre de 2025 se anunció un alto el fuego. ¿Pero sabemos realmente cómo están las cosas hoy?

Desde aquel 10 de octubre de 2025:

473 personas han sido asesinadas y 922 han resultado heridas.

El 90% de la población no tiene acceso a agua potable.

El 88% de las escuelas están destruidas o gravemente dañadas.

35.000 menores han perdido al menos uno de sus progenitores.

Una parte sensible y comprometida de la universidad ha hecho posibles estas jornadas. Aun así, las personas asistentes hemos echado de menos la presencia de los miembros del Consejo de Gobierno, que mostraron una clara insensibilidad ante las peticiones de UPVxPalestina al votar en contra de los presupuestos de nuestra universidad, renunciando así a presionar al Banco Santander (que aporta cerca de medio millón de euros a las arcas universitarias) para que deje de participar en la industria de la guerra y de la muerte.

Estamos convencidos que, si hubieran participado en estas jornadas, habrían adquirido otra mirada, una mayor sensibilidad y una conciencia más profunda de la realidad que se vive sobre el terreno.

Porque la neutralidad ante la injusticia no es neutralidad: es complicidad.

Porque mirar hacia otro lado también es una forma de violencia.

Y porque la paz no es solo una palabra que se conmemora un día al año:

Es una responsabilidad colectiva que nos interpela cada día.

Ya no hay excusas.

Es hora de posicionarse. Es hora de actuar. Es hora de no callar.