STEPV ha optado por negociar la fase de memoria-entrevista ante la división de opiniones dentro del colectivo, que dificulta el éxito de movilizaciones, y ante la posibilidad que la administración publique la convocatoria sin concesiones.

Una vez convocada, impugnar el proceso sería complicado: solo podría alegarse que estos puestos no requieren valoración específica, pero este argumento es débil, puesto que tres de las cinco universidades públicas valencianas ya utilizan procesos similares (entrevista en la UV, memoria/entrevista en la UA y prueba escrita en la UMH).

Por eso, STEPV trabaja para limitar los riesgos de esta fase, negociando:

• Que no se pueda suspender la memoria/entrevista, para evitar la exclusión de personas con mejor puntuación en el baremo.

• Que se reduzca el peso de esta fase, puesto que 4 puntos pueden alterar de manera decisiva el resultado final.

• Que se limite el número de memorias a presentar, porque hacer una por cada puesto puede ser disuasivo y poco útil si no se conoce la unidad.

• Que la memoria sea única y anónima, para minimizar posibles sesgos.

Negociar no es renunciar, sino una estrategia para proteger los derechos del personal ante un marco legal e institucional desfavorable.