Nos hemos reunido con Estudiantes por Palestina, que nos han informado del envío de una carta al equipo rectoral donde se identifican empresas con vínculos con el genocidio en Gaza. El documento recoge una investigación con más de 30 fuentes sobre la complicidad empresarial en los contextos del genocidio y la ocupación.
Según denuncian, la universidad no ha dado respuesta y algunas de estas empresas continúan presentes en el foro de empleo. A pesar de las dificultades que puede suponer romper estos vínculos, consideramos que la universidad tendría que cumplir con el compromiso asumido por la CRUE en mayo de 2024, cuando se instó a paralizar colaboraciones con instituciones vinculadas al Estado de Israel o a su ejército.
Según un artículo publicado ayer en la Cadena SER, la Red Universitaria por Palestina denuncia que al menos 44 proyectos han sido firmados o renovados por universidades del Estado, a pesar del dictamen de la Corte Internacional de Justicia (julio de 2024), que establece obligaciones claras. Nuestra universidad figura.
Ante una crisis humanitaria tan grave, con más de 50.000 muertos —15.000 de los cuales son menores—, no se puede optar por la equidistancia.
Cada cual tendrá que valorar si ha hecho todo lo que podía.