Jornada necesaria para reivindicar el papel fundamental de las mujeres en el ámbito científico y para recordar la desigualdad que todavía persiste en este sector. Todo y los avances en materia de igualdad, la brecha de género en la ciencia continúa siendo una realidad preocupante que limita el potencial humano y el progreso de la sociedad.
Desde muy pequeñas, las niñas se encuentran con estereotipos que condicionan sus aspiraciones profesionales. La idea que las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) son campos tradicionalmente masculinos desincentiva a muchas jóvenes a adentrarse en estos ámbitos. Todavía hoy, vemos una menor presencia femenina en estudios científicos y tecnológicos, lo cual se traduce en una infrarrepresentación de mujeres en la investigación y en lugares de liderazgo académico y empresarial.
El problema no es la falta de capacidad de las mujeres, sino las barreras sociales, institucionales y culturales que dificultan su acceso y desarrollo en la ciencia. Las mujeres científicas, han tenido que luchar contra el desconocimiento y la invisibilización de su trabajo. Figuras históricas como Marie Curie, Rosalind Franklin o Hipatia han sido referentes, pero la historia ha silenciado otras muchas científicas que han hecho contribuciones imprescindibles.
Afortunadamente, en la actualidad, el País Valencià cuenta con mujeres científicas de gran prestigio en varios campos. Investigadoras en biomedicina, ingeniería, astronomía o inteligencia artificial están contribuyendo con sus descubrimientos al progreso de la humanidad. Sin embargo, es imprescindible continuar trabajando para que las nuevas generaciones de niñas tengan referentes cercanos y no vean la ciencia como un mundo inaccesible para ellas.
Desde Intersindical Dones queremos rendir homenaje a la joven científica valenciana Belén Franch, es una científica especializada en teledetección y análisis de datos de satélite, con un enfoque particular en la monitorización de la agricultura. A pesar de que ha trabajado en temas relacionados con el cambio climático, su investigación se ha centrado sobre todo en el uso de datos de satélite para estudiar parámetros como la humedad del suelo, la productividad de los cultivos y la salud de la vegetación. Ha colaborado con instituciones como la NASA y la Universitat de València, contribuyendo al desarrollo de modelos y herramientas para mejorar la gestión agrícola a nivel global.
Belén Franch trabajó en la NASA desarrollando modelos de predicción de la producción de cereales antes de la siega, con el objetivo de mejorar la seguridad alimentaria y reducir la volatilidad de los precios de los alimentos. Uno de sus principales éxitos fue el desarrollo del modelo ARYA, que utiliza datos de satélite para estimar la producción de cereales en los principales países exportadores.
Este modelo es especialmente útil para proporcionar información anticipada a los mercados y a los responsables políticos, ayudando a mitigar el impacto de la variabilidad climática y económica sobre el suministro global de alimentos. Su trabajo ha tenido un gran impacto en la monitorización agrícola a escala global, contribuyendo en una mejor planificación y gestión de los recursos agrícolas.
Su trabajo representa un ejemplo de compromiso y excelencia para las futuras generaciones de mujeres científicas.
El 11 de febrero no es solo una fecha de conmemoración, sino un llamamiento a la acción. Hay que promover políticas educativas que fomenten la vocación científica en las niñas, eliminar los prejuicios de género y garantizar entornos laborales igualitarios para las mujeres en la ciencia. La diversidad en la investigación científica no es solo una cuestión de justicia social, sino también una necesidad para el desarrollo de un conocimiento más amplio e innovador.
Solo si apostamos por la inclusión real podremos garantizar que el talento de muchas mujeres y niñas no se pierda por el camino. La ciencia nos necesita a todas y todos, sin barreras ni límites impuestos por el género.